Cuando el medio es el mensaje

A lo largo de estos últimos 15 años he podido diseñar más de 500 páginas web y la conclusión a la que he llegado es que una de las cosas más importantes en una página web es tanto lo que dices como el cómo lo dices. Al igual que cuando conocemos a una persona instintivamente desciframos una serie de códigos que percibimos de forma subliminal y que nos sirven para catalogarla y etiquetarla, cuando visitamos una página web realizamos el mismo proceso. En este post quiero hablar sobre el aspecto técnico global de una web y su importancia a la hora de comunicar y transmitir valores más allá de los propios mensajes que emitimos.

Hablamos de credibilidad

¿Que pensarías de un vendedor llega tarde a su cita, se le olvida la oferta en la oficina, lleva la ropa sucia y además contesta las llamadas que le hacen a su móvil durante la reunión? ¡Exacto! No solo no te creerías nada de lo que dice sobre las bondades de su empresa sino que posiblemente le echarás a patadas de tu oficina (yo lo haría). Esta persona no tendría credibilidad para ti y haría que los productos o servicios que vende pierdan muchas opciones de que los compres.

En el mundo virtual sucede algo parecido: si la página tarda en cargar más de la cuenta, no te ofrece los contenidos que tú necesitas, no funciona bien, daña la vista y te hace perder el tiempo, posiblemente todo lo bueno que tenías que contar quedará sepultado bajo el manto de la indiferencia en el mejor de los casos. Nada de lo que puedas decir o mostrar gozará de la credibilidad suficiente como para que desees interactuar con esa página y la abandonarás.

Es importante resaltar la diferencia entre ambos mundos porque si bien en el primero tu opinión sobre esa empresa queda reducida a tu círculo profesional, de amigos, etc., en el mundo virtual ese círculo se expande exponencialmente y de manera perdurable en el tiempo, a través de comentarios en blogs y de valoraciones negativas en páginas especializadas. Las repercusiones que tiene son tan importantes que incluso Google te penalizará desde un punto de vista SEO .

¡Orden, orden, orden!

Se acabaron los tiempos indulgentes con páginas web mal diseñadas, defectuosas y desactualizadas. Por extensión las asociaremos siempre con su autor y aportarán a esté una carga negativa de valores que desde luego no ayudará a que consigas conversiones.

Tu página web es tu casa y como tal debe estar siempre limpia, ordenada, iluminada y agradable a la vista. Debes estar preparado, tener cosas ricas que ofrecer y cosas interesantes que enseñar y contar, porque nunca sabes quien puede venir. Y por favor, cuando lleguen, no los recibas en pijama.